Las rocas grises que predominan en estas sierras tienen un comportamiento muy llamativo cuando entran en contacto con el agua y el aire. A lo largo de cientos de años, determinadas reacciones químicas provocan el desgaste y erosión de las rocas.
A esto se le conoce con el nombre de una región centroeuropea, donde también es común: Karst. En el exterior pueden observarse peqüeñas estrías en la roca, llamados lapiaces. Estas pueden ser más grandes, como las torcas. Seguro que puede encontrar alguna de estas formas a lo largo del sendero y en otras localizaciones del Parque.
Las grutas y cuevas se forman en el interior del macizo calizo al disolver el agua estas rocas en el interor. Cuanoo la erosión forma grandes grutas, o cuando se crean múltiples galerías, puede producirse un hundimiento del suelo. Esto se llama dolina, o uvala cuando se unen varias dolinas. Estas depresiones son frecuentes en los valles que se encuentran entre estas sierras. Los poljés son grandes depreslones originadas de forma similar a las dolinas, siendo este de Líbar uno de los más importantes del Parque Natural.
LA RUTA
La ruta discurre por las sierras de Montejaque y Cortes de la Frontera, pertenecientes al Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Entre estas montañas existen una serie de valles alargados, situados a unos 1.000 metros de altitud, conocidos como los Llanos de Líbar, que se caracteriza por ser utilizados como terrenos de pastoreo.
Comenzaremos el recorrido en la parte alta del pueblo de Montejaque. Desde aquí partiremos por un ancho carril que discurre entre escasos campos de cultivo y algunos olivares, y que pronto dejan paso a enormes pedregales, alternando con algunas vaguadas donde pastorean cabras y ovejas. A esta altura nos encontramos al oeste, la Sierra de Montalate y los Cerros del Hacho y Cachuelo donde podríamos ver buitres y, con mucha suerte, alimoches. Al este queda la Sierra de Juan Diego, que alberga magníficos torcales. A unos 4 km. del pueblo empezaremos a ver las primeras encinas y los primeros valles llamados popularmente por los lugareños “Llanos”.
Una vez hayamos superado el primer puerto, nos encontraremos con una serie de poljes, que son valles situados entre montañas calizas y rellenados de material procedente de la erosión de estas rocas. Entre ellos, el más conocido y que da nombre a la zona, es el polje denominado los Llanos de Líbar. Se caracteriza por estar cubierto de encinas y enormes quejigos de troncos huecos.
Seguiremos caminando por el carril que atraviesa grandes llanuras salpicadas de escasa encinas, hasta llegar a un suave ascenso que nos lleva a los Hoyos de Cortes, dos pequeñas dolinas situadas a unos 1.000 metros de altitud. Subiremos hasta llegar al Puerto de Líbar donde podremos gozar de unas magníficas vistas del Peñón de Líbar, el pico de Martín Gil, el valle del Guadiaro, la Sierra de los Pinos y la de Benadalid, el pico de Hacho y los pueblos de la Cañada del Real y Gaucín.
Terminaremos la ruta con un descenso a lo largo de un sendero que, en ocasiones, coincide con un carril. En la bajada, a unos 760 m. sobre el nivel del mar, nos encontraremos con una zona conocida como “El Valle”. En este lugar se localiza el antiguo asentamiento humano de Cortes de la Frontera, denominada Cortes el Viejo. Desde aquí continuaremos bajando, finalizando el recorrido en el pueblo de Cortes de la Frontera.