INTEGRAL DE LA PEDRIZA

LA INTEGRAL EN IMÁGENES

 

• Utiliza las sendas señalizadas. No realices ningún recorrido sin saber dónde termina o sus dificultades. Infórmate de las previsiones meteorológicas.
• Estaciona tu vehículo en los aparcamientos.
• Deposita las basuras en los contenedores habilitados para tal fin.
• Recuerda que no está permitido hacer fuego ni acampar.
• Respeta el entorno.
• Estas rocas, si se encuentran mojadas, son muy resbaladizas. Hay que tener cuidado y ver bien dónde se pisa
Mapa del recorrido
Perfil de la ruta
Panorámica donde se aprecia la cuerda Larga y las Torres

 

 

Partiendo de Manzanares, siguiendo la carretera que atraviesa el pueblo, al final de este, una carretera que sale a la derecha, indica el camino hacia El Tranco. Este recorrido suele utilizarse para aquellos que llegan a El Tranco en coche, aunque en épocas estivales es dificultoso aparcar.

ITINERARIO:
En menos de un kilómetro se llega a la altura del Canto Redondo, lugar en el que cuentan que se celebraban ritos paganos. Hoy día, en este lugar se celebra la romería de la Virgen de Peña Sacra. La ermita dedicada a ésta se halla muy cerca. Desde aquí, se contemplan bellas panorámicas de la zona. Hay que retornar un poco el camino en dirección al río, que se debe cruzar para poder acceder a El Tranco. 
Una pequeña pista indica el comienzo del sendero. Es un camino cómodo y bien señalizado que permite al caminante situarse en unos 30 minutos en el aparcamiento de Canto Cochino. El agua acompaña en todo el recorrido. Durante el trayecto se pasa por un pequeño merendero, situado justo enfrente del risco denominado La Foca, lugar muy preciado por los escaladores en verano. Continúa el sendero y bien podemos acceder a Canto Cochino por una orilla u otra del río. Si se opta por cruzar un pequeño puente de cemento, el camino es muy evidente.
A la derecha se puede observar La Tortuga o Cancho Losillo. Siguiendo por el otro lado, a la altura de las casas forestales, hay un puente de madera que permite acceder también al aparcamiento de Canto Cochino.
Desde Canto Cochino se ven perfectamente los riscos del Cancho de los Muertos, primera referencia de nuestro itinerario. Bastaría con trazar una línea recta imaginaria para llegar hasta él. Al cruzar el puente del aparcamiento inferior no hay que seguir un camino muy ancho (Autopista) sino internarse en el bosque de pinos tomando dirección NO. durante unos centenares de metros. Pronto encontraremos la senda que sube rápidamente hacia el Cancho dejando atrás el bullicio. El bosque desaparece cuando ya se divisa la arrugada frente del Cancho. En sus inmediaciones el camino tuerce a la derecha entre bloques para soltearlo. A media ladera se llega hasta el collado del Cabrón (1.303 m). El horizonte por el E está completamente ocupado por Peña Sirio y la Cueva de la Mora.
El collado del Cabrón es una encrucijada. Hacia el E. un camino baja hasta Charca Verde. La senda que toma hacia levante llega a la Autopista. Una pequeña senda se dirige hacia el NE, hacia Los Llanillos. La senda que nosotros seguimos es la que enfila entre árboles y jaras hacia el Pajarito al NO. El arbolado desaparece al pie del Pajarito y el camino se encajona en una empinada canal llena de bloques que termina en el Jardín de la Campana. El camino gana altura suavemente hasta un rosado espolón rocoso. Al paso del collado de la Romera perderemos algo de altura pero recuperaremos la estupenda vista del circo interior. Aparece de nuevo el apretado pinar por donde el camino pierde rápidamente altura hasta una bifurcación. Nuestro camino es el de la izquierda. Andaremos aún un rato debajo de la benéfica sombra antes de salir a las imponentes Milaneras, Algunos pequeños robles y arces sustituyen a los pinos en la ladera. Aún tendremos que empeñarnos en una trepada entre bloques antes de concedemos un respiro a la sombra de Tres Canastos. La senda vuelve a la vertiente de poniente de la cuerda de las Milaneras (1.567 m). Desde aquí al collado de la Carabina o del Miradero (1.885 m), el camino sube por la misma ladera. No pasará mucho tiempo antes de que veamos las peñas y canchos de La Pedriza. Abajo, una mancha blanca delata al refugio Giner de los Ríos. A nuestras espaldas se levanta la Cuerda Larga. Caminamos en medio de un silencio que sólo rompe el constante viento y el graznido de los sociables milanos. El camino que baja hacia Prado Pollo nos llevaría rápidamente a Canto Cochino, pero nuestra senda continúa su solitario recorrido hacia el NE. por la ladera norte de las Torres, un terreno desprovisto de vegetación. La cota más alta del camino está detrás de la cuarta Torre, a 1.990 m. La senda aprovecha un corte en la cuerda para pasar a la vertiente sur. El sendero baja rápidamente hacia el fondo del valle pero pronto gira hacia la izquierda. A la altura de un comedero de buitres parte un sendero hacia el S. pero nuestro camino sigue de frente hasta atravesar un collado que da vista al profundo Hoyo de San Blas. Enfrente se levanta la Esfinge, y poco antes de llegar a ella la senda gira hacia otro collado. Pasado éste la trocha se une de nuevo con el camino que dejamos en el comedero. Damos unos pasos y desembocamos en la profunda canal llamada Callejón de las Abejas o Canchos del Colmenar. Podríamos bajar hasta El Puro, que se identifica fácilmente, para rodearlo y subir de nuevo a la senda Termes, pero la original remonta la pequeña cuesta hasta el collado que separa La Esfinge y el Risco del Nevazo (o Cerro de los Hoyos) y continuar pegados a la cuerda hasta encontrar un paso y volver por su vertiente sur. Cualquier opción merece la pena. En pocos minutos llegaremos al collado de la Ventana, situado un poco hacia el S. Un camino entre navajuelos baja zizagueante hacia el refugio Giner. Nos dirigimos por una leve cuesta hacia el S hasta ver el embalse de Santillana y la llanura madrileña. A la derecha, ligeramente más bajo, se distingue el Cancho de la Herrada o Pared de Santillán. El camino desciende suavemente hasta penetrar en un caos de rocas. Hay que prestar atención para no salirse del camino. Abajo se divisa la pradera de los Navajudos a donde se llega en poco tiempo. En esta zona, la erosión se ha mostrado especialmente afortunada modelando caprichos rocosos como el Mogote de los Suicidas o Cancho Rasgao, y la Bola de los Mavajuelos. El camino atraviesa la pradera en dirección O. hasta unos bloques rocosos donde se bifurca. Debemos tomar el camino de la izquierda y entrar en un callejón a espaldas de la Bola de los Navajudos. Al salir se desciende a un amplio jardín dominado por el llamativo obelisco del Torro. A partir de aquí el descenso hasta el collado de la Dehesilla (1.453 m) se hace por un laberinto siempre marcado con señales blancas y amarillas. En todo el camino solo al pie norte de la Bola de los Navajuelos hay un pequeño manantial que se seca en verano.
Hacia el SE. comienza un sendero que gana altura rápidamente. Una bifurcación a la izquierda sigue casi horizontalmente, pero es mejor no tomarla. Media hora después de salir del collado el camino se suaviza. Muy cerca, a la izquierda, son visibles las fantásticas formas de la Cara y las Cuatro Damas. Después de pasar el Risco del Acebo el camino se bifurca. Si tomamos el sendero de la izquierda llegaremos a las grandes praderas al pie de la cara sur del Yelmo en poco más de 15 minutos. Si elegimos el de la derecha el destino será la cara norte del Yelmo y es el camino que seguiremos para subir a su cumbre por la vía normal. En la pradera de la cara sur hay una fuente que aguanta los rigores del verano aunque conviene potabilizar el agua ya que hay ganado en los alrededores.
Seguimos el camino que parte de la pradera por su extremo oriental hacia la Gran Cañada que es una pradera de más de un kilómetro de longitud. Tras cruzar la pradera continuamos por una senda pendiente que se dirige hacia el Tranco y que es la segunda de las dos que salen por la parte derecha, la primera de ellas se dirige directamente a Canto Cochino.

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CRISTOBAL POYATO
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