(Pantano de Quiebrajano, Castillo de Otiñar, Poblado de Otiñar)
Domingo 24 de Abril de 2005
Desde Jaén seguimos por la carretera JV-2.222 en dirección al Puente de la Sierra para continuar desde aquí hacia el pantano de Quiebrajano por la bonita carretera paralela al río Quiebrajano, que aunque seco porque sus aguas son recogidas para el consumo, ha formado impresionantes cañones con paredes casi verticales creando un entorno de singular belleza declarado Monumento Natural por la Junta de Andalucía.
La Ruta comienza en una pista de tierra muy cerca del pantano que sube hacia la aldea de Castañeda, a nuestra derecha dejamos una pista que va hacia el Centro de Recuperación de Especies. Seguimos por la pista cortada al tráfico que concluye en el puerto de la senda. Esta pista debido a su poco uso en algunos lugares se ha transformado en una suave y tupida pista de hierba. Domina la vegetación típica del monte mediterráneo (encinas, quejigos, tomillares, acebuches..) que alterna con manchas de pinares de repoblación (pino carrasco y negral).
Continuamos por una vereda empinada entre un pinar cerrado que concluye en un sendero, sobre la canalización del agua del Quiebrajano hasta Jaén con un desnivel muy suave, (prácticamente llana). Este sendero nos lleva hasta la pista que conduce a las ruinas del Castillo de Otiñar. El elemento más característico de este recinto, es su torreón principal, que alcanza los 20 metros de altura y 6 de lado. Posee varias estancias cubiertas de bóveda ojival y cuenta con torreones defensivos y algunos aljibes. Ubicado en un lugar estratégico desde el que se domina todo el valle, en la ladera que da a la carretera presenta una escarpada e inaccesible pared. Desde aquí descendemos hasta el barranco del arroyo de la Hoya o de la Tinaja en cuyas inmediaciones se encuentran unos grabados Paleolíticos. El lugar donde están los grabados es un abrigo rocoso de dimensiones catedralicias. Allí, en la roca parietal, se pueden contar hasta 27 círculos o series de círculos concéntricos, toscamente tallados en la roca viva. Además de los grabados, y a un nivel más bajo, hay una venus en relieve, preciosamente tallada y pulimentada. En ella sólo es posible distinguir, como si brotaran de la pared, el prominente vientre y los muslos hasta las rodillas. Mientras ascendemos por el barranco buscando la pista que nos conduce al antiguo poblado de Otiñar, podemos ver unos impresionantes pliegues en sus paredes casi verticales. Cerca del poblado hay unas impresionantes zonas de escalada, la vía más fácil no baja de 6c. Pasado el poblado seguimos por la pista que llega a la carretera, (frente a la pared descompuesta de la Bríncola), final del recorrido.
Perfil de alturas |
Mapa recorrido |
CRISTOBAL POYATO
F O T O G R A F I A